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HOWLER MONKEY, THOSE VERY CUTE NOISY MONKEYS.

The Howler Monkeys are without a doubt the favorite animals of residents and tourists of Costa Rica.  Being the tourism stars that they are, they offer the additional advantage of being easy to find due to their impressing howls. They are also very easy to observe because of their group habits and their slow travel. They have scared the daylights out of more than one incautious tourist with their loud howling. From the intensity of the bellowing one imagines that a giant bear, Big Foot or maybe the Incredible Hulk was charging them.
As a matter of fact I know someone who even suffered an embarrassing accident in his pants, although the biggest embarrassment came when he learned that the origin of his panic had been a little thing that did not even reach waist high on him.Although the Mantled Howler monkeys are locally known as “Congo” monkeys, the Alouatta palliata has no relationship whatsoever with that African country, as they are found exclusively in the American tropics in an area that extends from the south of Mexico to the north of Brazil.
The peaceful and sociable Congos are quite an icon of Costa Rica and in particular of Guanacaste, frequently appearing on magazine covers, starring in promotional videos and omnipresent models in all tourism or real estate brochures of the area…There is even a local magazine called Howler.When all is said and done, all tourists want to see monkeys on their tours and in their ideal mental image of paradise they visualize monkeys howling in the garden of their new house on the beach.

In the mountain, good.  At the beach…much better.

Although they can be found at altitudes up to 2,000mt. Congos prefer lower and warmer grounds with a marked predilection for the lushness of the coastal forests. For this reason it’s usual to see large, healthy groups of Congos moving around complacently and without fear by the coastal towns where, in addition to finding abundant and always green vegetation, they are able to stay at a great distance away from the large cats, their only natural predators.
Their 100% vegetarian diet includes a wide variety of fruits, flowers and a sprinkle of legumes here and there, always combined with large consumption of new tree growth and young leaves.  Their favorites are two local varieties of Ficus plus the new growth and fruits of the Guava Trees (Psidium guajava) and the flowers and leaves of Copperwood tree (Bursera simaruba).

And what about those huge screams?  How do they make them?

Only the adult males can emit those monumental howls. Next to a large guttural sac they have an enlarged Hyoid bone, a bone found on the frontal part of the neck very close to the vocal cords and just under the tongue which by being hollow and enlarged, amplifies about 20 times the original sound made by the vocal cords of the howler.
However their language is not limited only to those loud screams; they have a varied vocal repertoire that includes diverse kinds of grunts, barks, whining, squawks, shrieking and even some soft purring between mother and child.
Over 23 different vocalizations in total have been identified, each with a specific communicational and social function.

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Courtesy by  Utopia Magazine

MONOS CONGO O AULLADOR, ¡QUÉ MONADA DE MONOZZZ!…

Los monos Congo son, sin lugar a duda, los animales favoritos tanto de residentes como de turistas en Costa Rica. Al ser estrellas turísticas ofrecen la ventaja extra encontrarse fácilmente debido a sus aullidos impresionantes. También es sencillo observarlos gracias a sus hábitos grupales y a sus desplazamientos pausados.
Sus fuertes gritos le han pegado más de algún susto a un turista desprevenido. El volumen de los bramidos hacen imaginar que un oso gigante, un gran yeti o hasta que el temible Hulk se le está viniendo encima.
Conozco a uno que incluso tuvo un accidente incómodo en los pantalones, aunque la mayor vergüenza la sintió al enterarse de que el origen de su espanto había sido un pequeñín que no le llegaba ni siquiera a la cintura.
Aunque se les llama localmente mono Congo, el Alouatta palliata no tiene relación alguna con ese país africano, siendo poblador exclusivo de los trópicos americanos en un área que va desde el sur de Méjico hasta el norte de Brasil.Los Congo, pacíficos y sociables, son todo un ícono de Costa Rica y muy en particular de Guanacaste. Su presencia es frecuente en portadas de revistas, estrella recurrente en videos promocionales y modelo infaltable en todo catálogo de turismo o bienes raíces de la zona. Incluso existe una revista local llamada Howler, el nombre en inglés de estos simpáticos primates.A fin de cuentas, todo turista quiere ver congos en sus viajes y todos los vislumbran como parte de su imagen ideal para esa nueva vida en el paraíso: unos monitos cantando en el jardín de su casa en la playa.

En la montaña, sí… pero mucho mejor en la playa.

Aunque se les puede encontrar a alturas de hasta 2000 m., los Congo tienen gran predilección por las tierras bajas y cálidas; porque muestran un favoritismo especial por los parches frondosos de bosque costeros. Por ello es tan común ver grupos grandes y sanos de Congos que se mueven con displicencia y sin miedos por las comunidades del litoral. Allí, junto con encontrar abundancia de vegetación siempre verde y posar para unas cuantas fotos, consiguen mantenerse lejos de los grandes felinos, sus únicos depredadores naturales.
Su dieta vegetariana al 100% incluye una amplia variedad de frutos, flores y unas cuantas leguminosas, siempre combinadas con una frecuente ingesta de brotes y hojas jóvenes de árboles. Sus preferidos son dos variedades locales de ficus, junto a los brotes y frutos de los arboles de guayaba (Psidium guajava) o las flores y hojas del indio desnudo (Bursera simaruba).

¿Y esos gritos? ¿Cómo los hacen?

Únicamente los machos adultos pueden emitir esos aullidos grandiosos pues junto a un gran saco gutural, tienen muy ampliado el hueso hioides. Este se ubica en la parte frontal del cuello, cerca de las cuerdas vocales y justo por debajo de la lengua. Al ser hueco y ensanchado amplifica unas 20 veces el sonido original emitido por el primate.
Sin embargo, su lenguaje no se reduce solo a esos fuertes aullidos, pues cuentan con un repertorio vocal muy variado que incluye varias formas de gruñidos, ladridos, quejidos, graznidos, chillidos e incluso hasta unos suaves ronroneos entre madre e hijo.  En total han sido identificadas más de 23 vocalizaciones distintas, cada una con una función comunicacional y social específica.

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Cortesía de  Revista Utopía.